Lunes 22 DE Octubre DE 2018
Domingo

¿Peligra la democracia? La importancia de las elecciones de Brasil

Más de 147 millones de brasileños están llamados a las urnas hoy 7 de octubre para elegir al próximo presidente de la principal economía de América Latina.

Fecha de publicación: 07-10-18
Por la presidencia de Brasil compiten 13 candidatos. En la imagen, Geraldo Alckmin, ex gobernador de Sao Paulo, representa al centroderechista PSDB, uno de los partidos más tradicionales de Brasil. Por: DPA
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Estas son seis razones de por qué los comicios son cruciales para Brasil, 33 años después de que el país recuperase la democracia, e importantes por la manera en que el destino de la potencia latinoamericana pueda influir en toda la región.

Bolsonaro y el ascenso de la ultraderecha: la alta popularidad del candidato Jair Bolsonaro, actual líder de los sondeos, es el reflejo en Brasil y América Latina del avance del fenómeno mundial del populismo. El exmilitar de 63 años es calificado como el “Donald Trump brasileño” por su agresivo discurso nacionalista y criticado por sus mensajes vistos como racistas, homófobos y misóginos. Bolsonaro hace apología de la última dictadura militar (1964-1985) y maneja con destreza las redes sociales.

El ascenso de Bolsonaro gracias a un voto de protesta muestra los riesgos que afronta la joven democracia brasileña, 33 años después del final de la dictadura. Debido al hartazgo de la población por los escándalos de corrupción y la crisis económica, en muchas protestas se oyen voces pidiendo incluso una intervención militar.

“Lo que ocurra en Brasil con la extrema derecha puede tener un efecto en toda la región”, dice a la agencia dpael politólogo brasileño Mauricio Santoro.

Una salida para la crisis institucional: la elección es la gran oportunidad para que Brasil supere la parálisis política en la que está atrapado desde la controvertida destitución de la presidenta Dilma Rousseff en 2016. Junto con la operación anticorrupción “Lava Jato”, dada a conocer en 2014, el “impeachment” es considerado por muchos como el punto de partida de la crisis institucional. Mientras el país se hundía en la recesión, el Congreso destituyó a Rousseff por controvertidas acusaciones de que su gobierno maquilló el déficit fiscal, una práctica habitual hasta entonces en el país.

Los aliados de Rousseff denunciaron un “golpe parlamentario” y el gobierno del conservador Michel Temer gozó desde el primer día de poca legitimidad. Temer se despide con una popularidad ínfima y tras impulsar un cuestionado programa de reformas de mercado sin el respaldo de las urnas. El nuevo presidente afrontará la difícil tarea de intentar restaurar la confianza en las instituciones.

El destino de Lula y de la izquierda: ningún caso sacudió tanto a Brasil en los convulsos últimos meses como el destino de Luiz Inácio Lula da Silva, presidente entre 2003 y 2010 e ícono de la izquierda latinoamericana. Lula es considerado el artífice del despegue económico del país en su “década dorada”. Encarcelado en abril con una pena de 12 años por corrupción, Lula anunció que volvería a ser candidato presidencial para afrontar el “golpe” de las élites de derecha. Sobre todo los más pobres siguen apoyando al ex líder obrero, mientras que parte de la clase media y la clase alta lo acusan de corrupto.

El despegue en los sondeos del candidato del Partido de los Trabajadores (PT), el ex alcalde de Sao Paulo Fernando Haddad, está vinculado directamente con la popularidad de Lula. El eventual triunfo electoral de Haddad en segunda vuelta sería una reivindicación para Lula y para toda la izquierda regional. Y la posible excarcelación de Lula ganaría relevancia en la agenda, ya sea a través de un indulto o por las apelaciones de la defensa.

El futuro de Lava Jato: otra clave para recuperar la confianza en las instituciones será el futuro de Lava Jato (“Lavado de autos”), la investigación que causó un terremoto político en Brasil a partir de 2014. Lava Jato es considerada como la mayor operación anticorrupción en la historia brasileña. El futuro de la investigación en Brasil también puede repercutir en otros países de la región, ya que la trama se extiende fuera de las fronteras brasileñas a través del caso de la constructora Odebrecht, una de las empresas más implicadas en Lava Jato.

La investigación es celebrada por muchos como un hito, mientras que políticos afectados, como Lula, consideran que se ha convertido en un arma política. La credibilidad de Lava Jato dependerá en buena medida de si la Justicia también castiga a otros políticos investigados, como Temer. El presidente pierde su inmunidad el 1 de enero y tendrá que afrontar al menos dos denuncias presentadas en 2017 contra él.

La amenaza de las fake news: el auge mundial de las llamadas “noticias falsas” preocupa a Brasil. Después de las denuncias de que hackers y bots rusos influyeron de forma masiva en las elecciones de Estados Unidos en las que resultó elegido Donald Trump en 2016, el gigante latinoamericano considera la lucha contra las fake news como una prioridad para defender la integridad de sus comicios. El debate en Brasil también versa sobre hasta qué punto se puede impedir la difusión de contenidos sin incurrir en la censura.

El avance de las iglesias evangélicas: las elecciones brasileñas medirán también el continuo avance de las iglesias evangélicas en América Latina. Muchos observadores consideran la incursión del poderoso movimiento evangélico en política como una amenaza para la democracia debido a su discurso ultraconservador y sus campañas contra minorías sexuales. Brasil, el país con el mayor número de católicos en el mundo, es el campo de batalla para calibrar el auge de las llamadas iglesias pentecostales. En el Congreso brasileño existe una llamada “bancada evangelista” cuya influencia podría aumentar tras las elecciones.

Desafíos del próximo presidente

La recuperación de la economía, después de dos años de recesión (2015 y 2016) y otros dos de débil crecimiento. En el centro de las discusiones está una reforma de las jubilaciones, cuestionada por el PT aunque admitida por candidatos incluso de centroizquierda, para tratar de reducir los déficits del Estado. Otro reto: poner fin a la escalada de violencia que cada año deja más de 60 mil muertos. La seguridad, junto a la salud, la educación y la vivienda –sectores con magros presupuestos– figuran entre las mayores preocupaciones de los electores. –AFP

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