Lunes 22 DE Octubre DE 2018
Domingo

“Tenemos que aprender a vivir con la chinche, no la vamos a eliminar”: María Carlota Monroy Escobar

Adaptación genética de variedad de chinche picuda obliga a tomar acciones para mejorar viviendas y controlar este bicho mortal.

Fecha de publicación: 07-10-18
Carlota Monroy tiene un Phd en Entomología Médica en la Universidad de Uppsala, Suecia. Por: Ana Lucía González agonzalez@elperiodico.com.gt
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Recientemente, dos programas para erradicar la enfermedad de Chagas en Guatemala fueron premiados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y Organización Panamericana de la Salud (OPS) en Washington D.C. Esto por su enfoque innovador y comunitario para abordar problemas de salud en sus poblaciones. Ambos proyectos consistieron en reducir los riesgos de las viviendas donde habita la chinche picuda que transmite esta enfermedad, por medio del manejo de animales y la mejora de las viviendas.

El logro detrás de este reconocimiento se debe al trabajo pionero y de liderazgo de la científica guatemalteca María Carlota Monroy Escobar, quien se ha convertido en una referencia en la región para el combate de esta enfermedad, al dedicar tres décadas de su vida a su estudio y erradicación.  Actualmente, Monroy dirige el Laboratorio de Entomología y Parasitología de la Universidad de San Carlos (Usac) así como coordina alianzas nacionales e internacionales para obtener financiamiento y dar continuidad a las investigaciones, control de vectores, medicamentos, mejora de viviendas, donaciones y demás.

Chagas, también conocida como la enfermedad de la pobreza, afecta a unos 8 millones de personas en el mundo y mata a cerca de 10 mil cada año. En esta conversación, Monroy  comparte cómo el abordaje multidisciplinario ha permitido resultados, especialmente cuando se generan cambios culturales y de comportamiento en las comunidades.

¿Cuál es el estatus actual sobre control de enfermedad de Chagas en Guatemala y en la región?

– Quizás el próximo año recibiremos la certificación de la eliminación de la especie Rhodniusprolixus. Este insecto fue el causante del mayor problema de Chagas en Centroamérica, se erradicó como resultado del rociamiento intensivo, gracias al financiamiento de la cooperación japonesa.

¿Anteriormente ya se había logrado esta certificación?

– Sí, fue en 2008, pero volvió a aparecer en Chiquimula en 2015. Se tiene que hacer otra evaluación por parte de la OPS, el organismo que certifica. Tres años después se volvió a hacer todo el procedimiento para eliminar este vector. El Rhodnius Prolixus es una especie de la chinche que habita en las palmas de los techos.

Este es un insecto que vino de Venezuela desde un laboratorio de París. Un estudiante de El Salvador se trajo los huevos, se descuidó y se regaron. Fue un accidente científico que salió carísimo. De manera que es una chinche de laboratorio. Esta variedad provoca los mismos males, solo que es tres veces más efectivo en la transmisión, más rápido en reproducirse, más agresivo, pero de genética restringida, lo queno le permite volver al campo.

 

¿Cómo se encuentra el control del otro vector, la Triatoma dimidiata?

– Es el principal vector en Guatemala. Un insecto endémico que se diversificó a todos los ecosistemas. Es decir, esta chinche tiene la capacidad de habitar en casa, en un gallinero o en el bosque.  Originalmente era una Zoonosis (enfermedad del bosque) pero cuando este hábitat se destruye,el bicho se traslada a las viviendas. El problema radica entonces en que las zonas más deforestadas del país son las que más padecen Chagas, es decir, el oriente.

¿Cuál es la presencia de este bicho en el país?

– El Triatoma dimidiata está presente en 21 departamentos del país, el único donde no habita es Totonicapán. Un informe de la OMS de 2015 (datos de 2010) estima que en Guatemala hay un estimado de 166 mil 667 personas infectadas. La incidencia de casos nuevos por año se estima en dos mil personas.

Por medio de las investigaciones nos hemos percatado de que la adaptación genética de la chinche es gigantesca, es decir, puede vivir en Zacapa o Huehuetenango.Hemos encontrado cuatro grupos genéticos diversificados, 32 haplotipos y dos nuevas especies que se acaban de describir: Triatoma Mopán y Triatoma Huehuetenangesis. Por eso no la vamos a poder eliminar, pues se adapta a los diferentes ambientes.

¿Esto significa que se debe seguir poniendo atención a la enfermedad?

– Correcto. Tendremos que aprender a vivir con la chinche sin que nos enferme, porque no se puede eliminar. Chagas es una enfermedad crónica. Tenemos casos agudos, esto es cuando se acaba de infectar la persona y el parásito circula en su sangre. Hay tratamientos Nifurtimox y Benzmidazol y se dan de inmediato, donados por la OMS. Los maneja exclusivamente el Ministerio de Salud Pública (MSPAS), por lo que no se encuentran en las farmacias.

¿Existe apoyo de las farmacéuticas para el combate de esta enfermedad?

– No les interesa mucho producirlo, porque es medicamento para gente pobre, que no tiene con qué pagar.

¿A pesar de que hay tanta gente enferma?

– Sí, el problema es que el tratamiento dura dos meses. Es muy fuerte y provoca reacciones secundarias como salpullido, pérdida de peso, dolores de cabeza. Entonces la gente deja de tomarlo.

¿Qué provoca la enfermedad de Chagas en los humanos?   

– La muerte por cardiomegalia (agrandamiento anormal del corazón). Hemos encontrado que Jutiapa es el departamentoen donde el 26 por ciento de las causas de muerte son los problemas cardiacos. Mucho de esto debido al Chagas, por ser la zona más deforestada del país.

¿En qué consistió la innovación para el control de la chinche picuda?

– Entre los años 2000 y 2006 demostramos que la especie Triatoma dimidiata no era susceptible para tratarla con insecticida. Se hizo una nueva forma de control con base a factores de riesgo que determinan la presencia del insecto desde la casa: paredes de adobe o bajareque agrietadas, piso de tierra y animales dentro de la vivienda.

Desarrollamos tecnología con el apoyo de las facultades de Ingeniería y Arquitectura. Se aprendió a recubrir las paredes de las casas con una mezcla de selecto (ceniza volcánica), arena de río, tierra y cal. En el piso se les recubrió con una torta de cemento artesanal a base de cal. Se les enseñó a sacar a los animales de casa. Se les daba malla a las personas para construir sus corrales. Fue un trabajo de ensayo y error, pero logramos optimizar el uso de materiales locales.

¿Qué impacto lograron?

– Empezamos con pruebas de campo en Jutiapa y Chiquimula. Después nos extendimos a El Salvador y Honduras. Es un método que funciona bien y ha sido aprobado como control alternativo. Desde 2004 a la fecha, hemos mejorado 8 mil viviendas en Centroamérica, la mayoría en Chiquimula, seguimos en Jutiapa. Ha sido un trabajo en conjunto con Visión Mundial.  La inversión promedio por casa es de US$125 donde también financia la cooperación canadiense.

¿En qué consiste el enfoque multidisciplinario?

– Se buscan alianzas para el control integral de la enfermedad. Esto toma en cuenta el insecto, medio ambiente y paciente. Hemos descuidado al paciente, víctima de la pobreza, principalmente en el Corredor Seco del país.

Este enfoque toma en cuenta desde la investigación genética para obtener mejores drogas para el paciente o combatir el bicho, gracias al apoyo de universidades extranjeras.Otro de los aspectos es la reforestación. Necesito negociar que sea con árboles nativos, pues no se puede con especies como eucalipto o casuarina, pues la chinche no conoce este árbol y se aleja. Cementos Progreso aceptó el reto y está reforestando con algarrobo centroamericano.

¿Cómo lo han recibido los pobladores?

– La gente quiere primero el piso, pues para ellos significa estatus. Pero las chinches están un cinco por ciento en el piso y un 90 por ciento en la pared. De modo que primero les enseñamos el remozamiento de la pared y solo hasta que mejoraron esta, pasamos al piso.

¿Qué satisfacciones te ha dado ayudar a las personas más necesitadas?

– Creo que he logrado el éxito cuando las personas se empoderan para mejorar su vivienda y aprenden a gestionar mejoras en su comunidad. El mejor ejemplo de esto es la aldea La Brea, en Quesada, Jutiapa. Mejoraron el 80 por ciento de sus viviendas. Aprendieron a tocar puertas y ahora tienen calle asfaltada. Reforestamos con árboles frutales y ahora son productores de jocote de corona, elaboran vino y jalea. Eso es éxito, salir de la pobreza.

En todos estos años supongo que encontraste muchos casos que te tocaron el corazón

– Hay muchas historias en medio de tantos recorridos. Tengo presente el caso de un niño que estaba lleno de lombrices y se nos había acabado el desparasitante. Decidimos regresar en dos semanas. Cuando volvimos el niño había muerto. Tampoco olvido a una anciana a quien encontramos en un lugar llamado La Soledad después de ocho horas de camino, en Zacapa. Dormía sobre un petate y lo único que tenía para comer era una bolsita con azúcar. Cuando la visitamos nos hizo limonada con ese poco de azúcar que tenía.

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