Lunes 15 DE Octubre DE 2018
Opinión

Los presupuestos nacionales, una responsabilidad de todos

A la ciudadanía corresponde cumplir con el pago puntual y correcto de los impuestos.

— Juan José Micheo Fuentes
Más noticias que te pueden interesar

 

En esto de la hacienda pública no hay recetas; pero, si suficiente evidencia que el endeudamiento per se no es malo y que no todo déficit es dañino. Países que se endeudaron para construir infraestructuras, hospitales y centros de enseñanza lograron incrementos significativos en la productividad que les permitió repagar los préstamos, disminuir la deuda y hacerla sostenible en el tiempo. Pero, también los hay que crecieron en base a deuda y no pudieron cumplir sus obligaciones. Los latinoamericanos en carne propia sufrimos la crisis de la deuda en los años ochenta con procesos devaluatorios, altas tasas de interés e inflación desmedida que desembocó en una virtual paralización de la actividad económica por más de una década. Si algo aprendimos de esa dura lección es que los desequilibrios fiscales no deben financiarse con recursos de la banca central y que el excesivo endeudamiento es malo.

Los países en vías de desarrollo, como los centroamericanos, enfrentan grandes desafíos en el manejo de las finanzas públicas. Por un lado, las demandas sociales son elevadas y por el otro las cargas tributarias son relativamente bajas. Nadie se opone a que los gastos en materia de seguridad y justicia son imprescindibles, ni que la educación y salud pública sean sectores prioritarios. En eso hay total consenso. Lo aconsejable en este sentido es replantear cuál debe ser el nivel óptimo de la carga tributaria, cuáles deben ser los impuestos y sobre qué transacciones y segmentos deben recaer. Y qué mejor para ello, que se discuta en foros a nivel nacional.

En nuestra región los presupuestos nacionales nacen viciados, se sobreestiman los ingresos fiscales y subestiman los gastos, y se excluyen las deudas flotantes. El resultado final déficit fiscales recurrentes y endeudamiento creciente. No se pone en el tapete la abultada planilla de servidores públicos, el combate al contrabando y evasión fiscal, la eliminación de subsidios, impuestos antieconómicos y ampliación de la base tributaria.

Interesante la medida tomada en Ucrania con la puesta en marcha de la “Ley de Depuración”. Por medio de la cual un millón de funcionarios públicos pasaron por escrutinio, y a los que se les comprobó delitos de malversación fueron despedidos y procesados judicialmente. Acciones como esas cambian la moral tributaria. Solo los gobiernos que ponen en práctica presupuestos coherentes articulados a los planes de desarrollo, alcanzan condiciones óptimas de crecimiento, estabilidad y prosperidad para sus ciudadanos.

Si en verdad existe la voluntad política para resolver el problema fiscal en la región Centroamericana debe partirse por tener leyes de compras y contrataciones que sirvan para transparentar el gasto, auditorías para evaluar la calidad de la obra, minimizar las transferencias presupuestales y cumplir con la rendición de cuentas. Y a la ciudadanía corresponde cumplir con el pago puntual y correcto de los impuestos. Lo que no es viable es continuar formulando presupuestos excesivos, desfinanciados, no fiscalizables y no sujetos a publicidad y rendición de cuentas. Seguir con el derroche, gastos superfluos, corrupción galopante, obra pública sobrevalorada y deficiente solo nos llevará al abismo social y económico. ¿Estamos dispuestos a cumplir cada uno su parte, y responsabilidad?

Etiquetas: