Lunes 22 DE Octubre DE 2018
Opinión

La gran manipulación

¿Utilizar la prohibición a un grupo metalero para manipular la religiosidad?

— Carol Zardetto
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Guatemala está sumergida en la desinformación y en una hiperbólica manipulación de los mensajes destinada a proteger a las mafias que nos gobiernan y a todos sus adláteres. Ayer, un respetable ciudadano manifestaba en Facebook que él estaba en contra de la corrupción, pero que no permitiría que la ONU se metiera a decirle cómo vivir. Añadió que pertenecía al movimiento “pro-vida”. ¿Qué tiene que ver la ONU con la vida personal de la gente y con la postura pro-vida? ¿Qué tiene que ver la lucha en contra de la corrupción con el aborto?

Pues ahora resulta que los operadores de la manipulación han establecido un vínculo emocional y no racional entre temas que solamente una intención torcida es capaz de concebir. La “ideología de género”, la “legislación pro-aborto”, la izquierda, el comunismo y otras cajas negras de prejuicios se revuelven en vomitiva ensalada para azuzar a un ejército de no pensantes, llenos de miedo y de pre-juicios, dispuestos a levantarse en contra del esfuerzo agotador de desarticular las redes mafiosas de la corrupción. Dinero les sobra y también gente ultra conservadora, ignorante y no analítica, dispuesta a respaldar a los peores criminales con tal de que estos les ofrezcan protegerlos del apocalíptico reinado de “la inmoralidad”. A estos se suman aquellos que nunca dejaron de tener pesadillas con la llegada del comunismo. Y, por si fuera poco, aquellos que no dejan de despotricar por todos los vicios que tienen los sistemas judicial y penitenciario (que nunca antes les importó) y achacarlos a la presencia de la CICIG en Guatemala. Todos estos discursos se aprovechan de una sola cosa: la crasa ignorancia, la incapacidad de razonar. A esta masa manipulada jamás se les ocurre sopesar las bocas de donde sale tanta basura. ¿Quiénes son? ¿Qué agenda ocultan? ¿Qué ganan con sus desviados discursos?

En fechas recientes, el Congreso de la República aprobó un punto resolutivo destinado a prohibir el ingreso al país de la banda sueca de rock, Marduk con el argumento que su música es “satánica y blasfema” y que “atenta contra los sentimientos religiosos, mayoritariamente cristianos, de la sociedad guatemalteca”.

Dicha resolución es violatoria de las libertades civiles protegidas por nuestra Constitución. La libertad de conciencia es la piedra angular de la dignidad humana. Y, cuando una supuesta mayoría religiosa pretende imponer sus creencias sobre los no creyentes está invadiendo un espacio de libertad que es, por naturaleza, inviolable. El fanatismo pierde de vista el elemental respeto al otro que es base de la paz social. ¿Les preocupa un grupo metalero? No. Se trata de una manipulación de orden político. Quieren sumar clones a este ejército de no pensantes, utilizando la religión como herramienta para liberar de trabas el ejercicio de la corrupción. No nos engañan. Toca a los verdaderos cristianos desenmascarar a los mercaderes del templo.

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